Nikolaos Mijaloliakos

El heredero de la Junta

“Es muy decepcionante que en un país como Grecia,
donde tantos fueron asesinados luchando contra los alemanes,
un partido neonazi entre ahora al parlamento”
-David Saltiel
presidente del consejo de comunidades judías de Grecia
 

Veni, vidi, vici”. Apropiándose la frase de Julio César, el líder del movimiento neonazi Amanecer Dorado (AD), Nikolaos Mijaloliakos, celebró los resultados logrados el domingo: de 19.000 votos en 2009 han pasado a 440.000, lo que les da derecho a de 21 escaños. Este ex militar del Ejército griego ha sabido muy bien cómo esperar a que las aguas llegasen al punto justo de ebullición.

En 1967 tomó el poder una Junta Militar de “coroneles de ultraderecha singularmente estúpidos (…) caracterizados por su afición a torturar”, según los define el historiador británico Eric Hobsbawm. Estaba dirigida por el coronel Yorgos Papadópulos, antiguo colaboracionista de la ocupación nazi en Grecia (un país que presentó una de las mayores resistencias populares a la invasión germana). Pero entonces, en plena Guerra Fría, poco importaba el pasado y la Junta fue sostenida por los estadounidenses, quienes, junto a los británicos, prestaban apoyo logístico a movimientos ultraderechistas como contrapeso a la izquierda, de la que temían que llegase al poder y cambiase los equilibrios geoestratégicos.

Desde adolescente, Mijaloliakos se movió cerca de la Junta. Militó en la organización de apoyo ateniense a la banda armada chipriota EOKA-B (anticomunista y antiturca), que, con apoyo de los coroneles griegos, dio un fracasado golpe de estado en Chipre en 1974, precipitando la invasión turca del tercio norte de la isla -que aún continúa- y la caída de la Junta en Grecia. Mijaloliakos fue arrestado, primero, por agredir a periodistas durante el funeral de un torturador de la Junta asesinado por la organización 17-N y, más tarde, por tenencia ilegal de explosivos –en un periodo en que extraños atentados contra la izquierda se multiplicaban- y durante su paso por la cárcel coincidió con el ex dictador Papadópulos. Según diversos analistas griegos, éste le encargó la continuación de su legado.

Amanecer Dorado surgió como una revista en 1980 con una esvástica en la portada de su primer número. Desde entonces, Mijaloliakos trató de organizar a varios movimientos nacionalsocialistas que no pasaban de ser como el resto de grupúsculos neonazis europeos: pandilleros que se dedicaban a dar palizas a militantes de signo político opuesto. Eso sí, mantuvo sus relaciones internacionales, entre otros con el gobierno sudafricano del apartheid. También envió a sus matones a combatir en la Guerra de Bosnia del lado de los serbobosnios.

Ahora considera llegado su momento. En Grecia habita más de un millón de inmigrantes, muchos en situación irregular, que se ven atrapados en Grecia por la normativa europea que permite a terceros estados devolverlos al país mediterráneo si demuestran que han entrado a la UE por su territorio (normativa Dublín II). El discurso sobre la cuestión migratoria es claro -“Nos han invadido. Nos están quitando los trabajos. Son todos delincuentes”, explica el portavoz de AD, Ilyas Panayotaros-, así como su idea de la superioridad racial: “Los griegos que emigran son diferentes. Nosotros somos una de las naciones más inteligentes del planeta. Allá a donde vamos tenemos éxito”.

Y en una época en que la crisis atenaza a Grecia y trabajadores y clase media han sufrido un duro retroceso en sus condiciones de vida, el mensaje de AD ha calado, entre otras cosas gracias a la caja de resonancia que les han ofrecido socialdemócratas y conservadores. Éstos, supuestamente para evitar el triunfo neonazi, han entrado en el juego de caracterizar a los inmigrantes directamente como “delincuentes” sin hacer nada por solucionar los problemas derivados de la inmigración. Y así no han hecho sino ofrecer más carnaza a la gente de Mijaloliakos.

“Además, los militantes de Amanecer Dorado ofrecen protección a la gente en los barrios problemáticos, reparten comida y patrullan las calles”, explica el politólogo griego Georgios Glynos: “Tratan de convertirse en lo que es Hezbollah en el Líbano”.

El número de ataques a los inmigrantes en Grecia se ha multiplicado en los últimos años y los movimientos sociales acusan a AD de estar detrás de ellos, pero muy pocos se ponen de acuerdo sobre una eventual ilegalización del grupo: “No hay consenso sobre este punto, lo que está claro es que promover la violencia racista es un delito y la ley debe hacerse cumplir”, opina el presidente de la Comisión de Derechos Humanos griega, Kostis Papaioannu.

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