Migraciones

La frontera más porosa de Europa (24/01/11)

Andrés Mourenza

Orestiada (Grecia) / Edirne (Turquía)

“Esta noche quieren acción”, comenta un policía del Frontex a un colega griego de la comisaría de Orestiada, a escasos kilómetros de Turquía. Una delegación de funcionarios europeos está de visita en la zona y quiere ver los resultados de la operación del cuerpo fronterizo de la UE, que mantiene 200 efectivos desplegados desde el pasado octubre para luchar contra la inmigración que penetra de manera ilegal desde Turquía a Grecia. “De acuerdo, yo me encargo”, responde el agente griego. Los turcos también se aplican: cuando la delegación inspecciona su puesto fronterizo, los soldados muestran 10 árabes capturados a primera hora de la mañana como si se tratara de trofeos de caza.

Durante el pasado año, los 206 kilómetros que separan Grecia de Turquía se convirtieron en los más porosos de Europa debido al incremento de la vigilancia en otras rutas migratorias como España, Italia y el Mar Egeo. El río Evros delimita la mayor parte de la frontera heleno-turca, pero existe una franja de 12,5 kilómetros sin accidentes naturales que frenen la entrada de inmigrantes y refugiados. “Por ahí es por donde pasa la mayoría. En 2010 detuvimos a 26.000 que cruzaron por esa zona y a otros 10.000 en el río”, explica un policía griego. A estos se añaden los 11.400 inmigrantes y 500 traficantes arrestados en la orilla turca.

Las temperaturas bajo cero que por estas fechas azotan la región o los malos tratos de los que las ONG acusan a la policía griega no asustan a los inmigrantes, pues llegan de lugares como Afganistán, Somalia o Bangladesh y ésta es la última etapa de su largo periplo. Escondidos, aguardan el amparo de la noche y de la densa niebla para tentar su suerte. Algunos pagan 1.500 dólares por un viaje organizado por los traficantes desde Estambul –a dos horas y media de viaje-, mientras que otros dan 100 a los agricultores turcos que les indican el camino más fácil para pasar al país vecino. Los que cruzan por el río llegan a pagar 500 dólares por botes hinchables con capacidad para cuatro personas en los que se apretujan entre 10 y 15 personas. De este modo, el pasado año murieron unas 80 personas ahogadas o ateridas de frío.

“Un día que nevaba me encontré con un numeroso grupo de africanos recién llegados. Había incluso una mujer con un bebé en brazos”, recalca Christos Farmakidis, del pueblo griego de Nea Vissa, cuyos vecinos recogen los botes usados por los inmigrantes para que sus hijos jueguen en las playas en verano. Muchos son los que avisan a la policía cuando avistan a los inmigrantes.

“Cuando los detenemos no ofrecen resistencia”, cuenta el policía griego. La mayoría de los inmigrantes se deshace de sus documentos por lo que es muy difícil su identificación. “Como los centros de acogida están repletos, los tenemos que soltar con la orden de abandonar el país en 30 días. Obviamente no lo hacen, sino que intentan ir al resto de la UE. Si son marroquíes van a España, porque allí tienen familia”, relata el agenta. En Turquía ocurre igual: “Sólo deportamos al 10% de los que detenemos, porque al resto o no lo podemos identificar o no hay autoridad a la que entregarlos, como es el caso de Somalia, Afganistán o Palestina”, afirma Gökhan Sözer, gobernador de Edirne. Así que son enviados de vuelta a Estambul, desde donde intentarán de nuevo volver a Grecia.

El gobierno de Atenas acusa a Turquía de incumplir los acuerdos de lucha contra la inmigración ilegal y los turcos echan en cara a los griegos que no saben defender su frontera. La realidad es que ni a uno ni a otro lado se ve demasiada actividad patrullera, ni siquiera del Frontex, a pesar de que los policías europeos sostiene que tras su despliegue se ha reducido en un 40 por ciento el número de inmigrantes que intenta pasar a Grecia.

“Aunque atrapes a los inmigrantes, intentarán escaparse. No son terroristas ni delincuentes, no puedes abrir fuego contra ellos. Solo podemos gritar que se detengan y espera que lo hagan”, se excusa el gobernador turco. Por eso, Grecia pretende cubrir los 12,5 kilómetros de frontera que no protege el río Evros con una valla de tres metros de altura al estilo de la que separa Ceuta de Marruecos. Algo que los expertos consideran inútil: los inmigrantes, simplemente, buscarán nuevas rutas. Aunque sean más peligrosas.

Turquía y Grecia divididas por el muro antiinmigrantes (25/01/11)

Andrés Mourenza

Orestiada (Grecia) / Edirne (Turquía)

Cuando Yilmaz acude a trabajar sus campos, intercambia un respetuoso saludo con su vecino de labrantía. Lo peculiar de la situación radica en que el huerto de Yimaz, situado en la provincia de Edirne (noroeste de Turquía), linda con el territorio de Grecia y su vecino es ciudadano de otro país. Sólo unos carteles militares en turco y sus correspondientes en griego indican que la planicie deja de ser un estado para convertirse en otro, que además forma parte de la Unión Europea.

Sin embargo, la ronda de saludos podría interrumpirse si Grecia continúa con su iniciativa de construir una verja similar a la que separa Ceuta de Marruecos o Estados Unidos de México. Grecia y Turquía comparten una frontera terrestre de 206 kilómetros, la mayor parte de la cual queda delimitada por el río Evros, pero existen 12,5 kms al descubierto, que el gobierno de Atenas pretende vallar con una alambrada de tres metros de altura protegida con cámaras térmicas y sensores de movimiento.

La razón es que esta docena de kilómetros se ha convertido en un coladero de inmigrantes y refugiados dispuestos a cumplir su sueño de alcanzar Europa. El pasado año, las policías griega y turca detuvieron en esta zona a más de 47.000 sin papeles aunque se calcula que cada día entre 200 y 300 personas cruzaron la frontera de manera ilegal debido a las facilidades del terreno.

División de opiniones

La valla ha dividido a ambos países, aunque no en las altas instancias –el ejecutivo turco, que dirige el conservador Recep Tayyip Erdogan, apoya los planes del gobierno del socialdemócrata Yorgos Papandreu– sino especialmente entre la población que habita las dos márgenes del río Evros.

“No queremos levantarnos por la mañana y ver un muro delante de casa”, afirma Agah Korkan, alcalde de la pedanía de Karaagaç, la población turca más cercana a Grecia. En los meses cálidos, Karaagaç es un ameno lugar al que acuden los habitantes de Edirne para hacer picnic, beber y pasar el día bajo los chopos. En muchas ocasiones, los habitantes ven llegar a los inmigrantes a plena luz y luego esconderse entre los campos hasta la noche para poder cruzar sin ser vistos por los soldados turcos, los policías griegos o las patrullas del FRONTEX, que desplegó 200 efectivos en este lugar el pasado octubre para ayudar a las desbordadas autoridades helenas.

“Antes se decían que el muro de Berlín era el muro de la vergüenza y fue derribado”, recuerda Korkan, quien asegura mantener excelentes relaciones con sus vecinos del otro lado de la frontera: “A menudo vienen aquí y se toman un café con nosotros. Para nosotros es un poco más difícil cruzar, porque es territorio de la Unión Europea”. Sea como fuere, la mayoría reconoce que los inmigrantes no hacen daño a nadie, aunque otros, como Ahmet Sari, se quejan de que, al cruzar de noche, los sin papeles les pisan los cultivos provocando pérdidas de unos 2.000 euros por labrador afectado, por lo que dan la bienvenida a la valla griega.

Según una encuesta del diario Ethnos, 8 de cada 10 griegos apoya la construcción de la valla, que debería estar lista para finales de marzo, cuando las patrullas del FRONTEX, si su misión no es renovada, ya se habrán retirado. Sin embargo, cientos de personas se manifestaron el pasado día 15 de enero en Atenas para protestar contra el muro, en una marcha que fue atacada por miembros de la ultraderecha griega, que, por supuesto, defiende que se erija una barrera contra los inmigrantes.

Solución a corto plazo

En la comarca griega de Evros, todos coinciden en que hay que hacer algo, ya que la avalancha de inmigrantes está adquiriendo proporciones incontrolables, pero muchos dudan de la utilidad de una valla: “Si se construye, la gente se sentirá más segura, pero se trata de una solución extrema y que no acabará con el problema. Seguirán viniendo y luego, o se quedarán esperando al otro lado de la valla o cruzarán por el río”, opina Vangelos Maraslis, primer teniente de alcalde de la localidad de Orestiada.

La UE, así como diversos organismos de la ONU, han criticado la valla recordando que es una medida “a corto plazo”, algo que el ministro griego de Protección Civil, Christos Papoutsis, ha tachado de “hipocresía”. “(La UE) denuncia a Grecia por no cumplir sus obligaciones de proteger la Zona Schengen a la vez que se le prohíbe reforzar sus propias fronteras”, criticó.

En toda Grecia, viven de forma clandestina entre medio y un millón de inmigrantes, en su mayoría procedentes de Afganistán, Pakistán, Bangladesh, Irak o Somalia. A casi todos se les ha dado una orden escrita de abandonar el país, pero lo que suelen hacer es probar fortuna en otros estados de la UE. Sin embargo, como denuncian los griegos, si esos países detienen a los inmigrantes indocumentados, pueden devolverlos a Grecia. “La inmigración ilegal es un problema de toda Europa, no deberían dejar sola a Grecia”, reprocha Christos Farmakidis, del municipio de Nea Vissa.

Tráfico de inmigrantes

Buena parte de los adultos de cierta edad de esta zona ha trabajado en otros países europeos, especialmente en Alemania, contribuyendo a su desarrollo. Ahora, los países más ricos de la Unión les niegan su apoyo, por lo que es normal que sientan que Bruselas no es sino una vieja hipócrita.

Sin embargo, también es cierto que en la zona hay quienes se aprovechan de los inmigrantes cobrándoles por indicarles el camino más fácil para llegar hasta la UE. “Desde luego, en Edirne hay gente que trafica y que está en contacto con gente del otro lado (Grecia)”, denuncia Erdal Akgün, concejal de Edirne.

De acuerdo al Programa de Investigación sobre las Migraciones de la Universidad Koç de Estambul (MIREKOÇ), el tráfico de inmigrantes en Turquía está controlado en más del 70% por redes informales formadas por pequeños grupo que ofrecen sus servicios a los inmigrantes. Tan solo el 30% del negocio lo ejercen las grandes mafias del tráfico de seres humanos. Se calcula que más de un millón de personas han atravesado de forma irregular Turquía en las últimas dos décadas dejando cerca de 1.000 millones de euros en los bolsillos de estas redes.

Grecia cava un foso para frenar la inmigración (05/08/11)

A.M. (Estambul)

La nueva idea de Grecia para evitar que los inmigrantes indocumentados penetren en su territorio es excavar un inmenso foso en la frontera con Turquía, según se desprende de un reportaje publicado por el rotativo ateniense To Vima. La información ha sido confirmada a este periódico por fuentes de la región.

Ambos países comparten una frontera terrestre de algo más de 200 kilómetros que delimita el río Maritsa (Evros, en griego) a excepción de 12,5 kilómetros en los que ningún accidente greográfico impide el paso. Durante 2010, este lugar se convirtió en el principal agujero por el que inmigrantes y refugiados tratan de acceder a la Unión Europea.

Unos 128.000 sin papeles lograron cruzar la frontera, lo que llevó a Bruselas a establecer una misión de vigilancia del Frontex y al Gobierno griego a aprobar la construcción de un «muro antiinmigrantes», idea que finalmente desestimó a causa de las críticas de las oenegés y de la agencia de la ONU para los Refugiados (ACNUR).

EXCESIVO PRESUPUESTO / Sin embargo, ahora ha secundado un plan del Ejército griego –una institución ya criticada por su excesivo presupuesto en un país tan pobre y económicamente en crisis– de características demenciales. El foso, del que ya se han construido 14 kilómetros en torno a la población de Orestiada, tendrá una longitud de 120 kilómetros, una amplitud de 30 metros y una profundidad de 7 metros.

Además, será rellenado con agua, añadiendo un nuevo obstáculo a los inmigrantes que buscan llegar a la UE por Grecia y que ya ahora deben sortear numerosos peligros: los perros de los agricultores turcos, las corrientes del río Maritsa, los alambres de espino y las palizas de la policía griega, cuyos centros de detención han sido fuertemente criticados por su hacinamiento y malas condiciones higiénicas.

La primera oenegé en reaccionar contra el nuevo proyecto griego ha sido la alemana Pro Asyl, según la cual el foso «no hará sino incrementar el coste humano que pagan los refugiados por cruzar la frontera».

To Vima asegura que otras de las funciones del foso serán contener una hipotética invasión turca –a pesar de que ambos países hace años que superaron sus disputas y mantienen buenas relaciones– y hacer frente a las frecuentes inundaciones de la fértil llanura de Tracia.

CARÁCTER ESTRATÉGICO / «Desde luego, se trata de un proyecto de carácter estratégico, aunque no se han dado muchos detalles sobre su función», explicó a este diario un periodista del lado turco de la frontera y testigo de las obras: «Pero si de lo que tratan es de detener a los inmigrantes, es una tontería, pues ahora ya cruzan a nado y en barca el río Maritsa, que es más ancho. ¿Qué más van a hacer? ¿Llenar el foso de cocodrilos?», se pregunta.

(Artículos publicados en El Periódico de Catalunya)

TANTO LAS AUTORIDADES TURCAS COMO LAS GRIEGAS HAN PUESTO NUMEROSOS PROBLEMAS A LOS PERIODISTAS QUE HAN INVESTIGADO SOBRE LA REGIÓN LA SITUACIÓN DE LOS INMIGRANTES. PARA LEER MÁS SOBRE ESTE TEMA PULSA SOBRE EL ENLACE.

2 respuestas a Migraciones

  1. xose dijo:

    Magnifico blog. Hemos publicado “La frontera mas porosa de europa” en antigonia:

    antigonia.com/2012/03/02/la-frontera-mas-porosa-de-europa/

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