ELECCIONES 2012: Grecia cierra la etapa del tecnócrata Papadimos con división de opiniones

Andrés Mourenza

Marioneta de Bruselas, valiente reformista, cabeza de una antidemocrática Junta de banqueros, personalidad honrada en un mar de corrupción… las definiciones del primer ministro interino de Grecia, Lukás Papadimos, tras algo más de cinco meses de gobierno son tan variadas como las opiniones de los griegos.

Papadimos, ex vicepresidente del Banco Central Europeo (BCE) y de perfil eminentemente tecnócrata, fue elegido el pasado noviembre para liderar una coalición entre socialistas, conservadores y ultraderechistas (éstos últimos dejarían más tarde del gobierno) después de que la iniciativa de convocar un referéndum sobre el segundo plan de rescate -que no gustó nada en Bruselas- acabara con la carrera política del hasta entonces primer ministro, el socialista Yorgos Papandréu. El pacto de gobierno era, en un principio, ratificar inmediatamente el plan de rescate y llevar a Grecia hasta unas elecciones anticipadas al 19 de febrero, pero la fecha fue postergada una y otra vez hasta el 6 de mayo.

En estos cinco meses y medio, el gobierno ha logrado -a pesar de los odios y enemistades dentro de la propia coalición- llevar a término buena parte de las reformas que se le exigían desde la Unión Europea (UE) y el Fondo Monetario Internacional (FMI).

En primer lugar, se negoció durante varios meses la quita de parte de la deuda, que concluyó recientemente con la condonación de algo más de 100.000 millones de los 360.000 a los que asciende la deuda, equivalente a cerca del 170 % del PIB griego.

Igualmente, el 12 de febrero el parlamento griego aprobó las condiciones que exigía la UE para la concesión de un segundo préstamo de rescate por valor de 130.000 millones de euros, aunque ese día Atenas acabó literalmente ardiendo, tras una multitudinaria manifestación de protesta duramente reprimida por la policía. Y es que el segundo rescate ha despertado gran polémica ya que, además de que el crédito será utilizado exclusivamente para financiar la recapitalización bancaria y el pago de la deuda, implica una nueva vuelta de tuerca en las medidas de austeridad. Tal y como exigía la UE -y a pesar de la oposición de patronal y sindicatos- el salario mínimo fue reducido en un 22 % hasta los 585 euros brutos al mes (un 32 % en el caso de los menores de 25 años) y se eliminó la necesidad de respetar los convenios colectivos. Además, se aprobó un recorte extra a los presupuestos anuales por 3.000 millones de euros (principalmente en Sanidad, gastos de personal y Defensa) y la reducción de 15.000 empleos públicos en 2012.

En total se han aprobado unas 50 leyes y 13 tratados internacionales y “se ha puesto en práctica el 70 % de las obligaciones contraídas por el segundo rescate”, explicó a EFE un miembro del gobierno que pidió el anonimato. Otro 20 % se aprobará en los próximos días al depender de decisiones ministeriales mientras que el 10 % restantes quedará para su aprobación por el parlamento que salga de las urnas el próximo domingo.

El programa de privatización de infraestructuras y empresas públicas exigido por Bruselas “está en el buen camino” y “se ha realizado la mayor parte del trabajo preparatorio”, indicó la fuente, aunque no se han podido vender propiedades debido a la negativa situación de los mercados.

En la lista de tareas pendientes están, sin embargo, la liberalización de las llamadas profesiones cerradas (taxistas, abogados, notarios) en las que se ha avanzado poco y el despido de los trabajadores públicos, que debería entrar en vigor el 1 de julio. Según el economista Yorgos Vitros, candidato a las elecciones por el pequeño partido liberal y proeuropeo Alianza Democrática (DISY), las cosas “se han hecho mal desde el primer rescate”. “Si se hubiese reducido el sector público desde el inicio, del 20 % de desempleo que tenemos, el 17 % serían funcionarios y sólo el 3 % del sector privado, y no al revés como ocurre ahora. Con el agravante de que a los funcionarios los tenemos que despedir en los próximos meses y el desempleo aumentará”, afirmó en declaraciones a EFE. De hecho, al próximo gobierno le tocarán aprobar nuevos recortes por valor de 11.500 millones y despedir a 150.000 funcionarios hasta 2015.

Eso sí, en la calle no todos están tan contentos con Papadimos como en Bruselas, pues el desempleo afecta ya a la mitad de los jóvenes, la pobreza a uno de cada tres griegos y se han disparado los suicidios. El tecnócrata contaba con un apoyo superior al 70 % cuando tomó el cargo de primer ministro, mientras que la última encuesta sobre el tema aseguraba que sólo el 17,7 % de los griegos querían seguir viéndolo al frente del nuevo Ejecutivo.

No lo hará. Según confesó a EFE un cercano colaborador de Papadimos, éste “no tiene intención de liderar un nuevo gobierno a menos que la situación sea de extrema urgencia y, de hecho, ya se prepara para volver a su actividad académica”.

Versión ampliada de un artículo escrito para la Agencia EFE

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