Grecia busca nuevas fuentes petrolíferas para no quedarse seca tras el embargo a Irán

Grecia busca nuevos suministradores de petróleo con los que sustituir su dependencia del crudo iraní a tan sólo tres meses de que comience oficialmente el embargo aprobado por la Unión Europea al “oro negro” de la República Islámica.

Esta búsqueda se ve apremiada por el corte de suministro decretado hoy (5 de abril) por Teherán contra dos grandes empresas griegas -Hellenic Petroleum y Motor Oil Hellas- debido a que han dejado de pagar sus compras, informó la televisión pública iraní PressTV. Según medios locales, este hecho se debe a que las empresas griegas -a pesar de que Grecia y otros países están eximidos temporalmente del embargo- está teniendo problemas para hacer los pagos al sistema bancario iraní, que también está embargado por las decisiones de Bruselas. Preguntada por EFE, la empresa semipública Hellenic Petroleum se negó a confirmar o desmentir el corte de abastecimiento: “Lo único que podemos decir es que tenemos diferentes fuentes y que podremos garantizar el suministro”. Tampoco la embajada iraní en Atenas quiso hacer comentarios sobre esta cuestión.

“El contrato de Hellenic Petroleum con Irán es para los primeros seis meses del año y, por tanto, continúa vigente. La decisión es que todos los países europeos detendrán las importaciones iraníes, pero a algunos países como España, Italia y Grecia, que tienen contratos vigentes, se les da plazo hasta el 1 de julio”, explicó una fuente del Ministerio de Energía griego.

El 70 % de la energía consumida en Grecia depende de fuentes externas. En 2011, el país importó 14 millones de toneladas métricas de crudo por un valor de 12.900 millones de dólares, un precio superior al pagado en 2010, cuando se importó una cantidad ligeramente superior por 12.000 millones de dólares, algo que el Ministerio de Energía achaca a la pérdida de valor del euro sobre la moneda estadounidense. Según datos del propio ministerio, de estas importaciones, entre el 30 y el 35 % procedieron de Irán, dado que era el único país que fiaba los pagos de una Grecia ahogada por su abultada deuda (170 % del PIB).

“Estamos haciendo todo lo posible para garantizar el aprovisionamiento de crudo”, afirmó una colaboradora del ministro de Energía y Medio Ambiente griego, Yorgos Papakonstantinu, en declaraciones a EFE. Con todo, otra fuente del Ministerio de Energía confesó que para el periodo entre julio y diciembre “no está absolutamente claro” cómo se asegurará el suministro. “Hasta el momento no hemos llegado a un acuerdo con ningún país, pero se está repensando la estrategia de suministro”, añadió y citó como países con los que se pretende llega a acuerdos a Arabia Saudí, Rusia, Libia e Irak. “Por el momento no hay negociaciones oficiales”, dijo la fuente, aunque reconoció que podrían estarse produciendo contactos “no oficiales”. De hecho, una fuente diplomática extranjera  admitió que se ha tratado el tema con un país sudamericano, aunque los contactos no han fructificado. De acuerdo a la fuente del Ministerio de Energía, es el Ministerio de Asuntos Exteriores heleno “quien dirige los pasos”, aunque posteriormente, una fuente de esta última institución puntualizó que la responsabilidad “recae en las empresas, que son las que están negociando”.

La fuente del Ministerio de Energía consultada por EFE, se mostró convencido de que el embargo a Irán “no afectará al precio del consumidor”, aunque no descartó que podría haber problemas con las garantías bancarias para hacer las transacciones a los nuevos suministradores dada la situación de los bancos griegos, pendientes de recapitalización tras la quita de la deuda. Sin embargo, las noticias del embargo han elevado considerablemente los precios de la gasolina en Grecia, que en febrero registraron una media de 1,75 euros por litro (para la ‘sin plomo’), una cifra que se elevó hasta 1,93 euros en territorios isleños como Creta. En el caso del gasóleo para calefacción -que utilizan muchos de los hogares griegos- los precios llegaron a máximos de 1,20 euros el litro. La subida de precios de los carburantes, unida al descenso del salario y el aumento del desempleo, ha provocado una caída en picado de la demanda. Especialmente se ha notado en el gasóleo para calefacción, cuyo consumo, a pesar del frío invierno que ha azotado Grecia, cayó un 30 % en Atenas y Salónica y un 50 % en el resto del país, durante los dos primeros meses del año.

Versión ampliada de un artículo escrito para la Agencia EFE

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