¡Al rico tanque!

 «La crisis no ha afectado al sistema defensivo de Grecia», aseguró a mediados de febrero el ministro de Defensa, Dimitris Avramopulos, al secretario general de la OTAN, Anders Fogh Rasmussen, quien visitó Atenas para celebrar el 60º aniversario de la inclusión del país mediterráneo en la OTAN y cerciorarse de que su precaria situación económica no limitará los compromisos con la Alianza. No lo hará de momento.

Es cierto que, según el nuevo memorando firmado con la troika (BCE, CE y FMI), Grecia se verá obligada a recortar unos 500 millones de euros de su presupuesto de Defensa, por primera vez en los varios acuerdos firmados desde el 2010. Pero, si se tiene en cuenta que los presupuestos del 2012 preveían un incremento de unos 1.000 millones de euros –buena parte de ellos destinados a compras de armamento– se verá que el recorte es una bagatela.

El presupuesto real de Defensa sigue siendo un gran secreto y de hecho no se incluyó en las cuentas presentadas a Bruselas cuando se hicieron los famosos maquillajes del déficit asesorados por Goldman Sachs. Las cifras oficiales son de por sí altas: 7.062 millones en el 2010, lo que equivale al 3,2% del producto interior bruto (PIB), un porcentaje que dentro de la OTAN solo es superado por EEUU (4,7%).

Pesada cesta de la compra

Tanques, cazas, fragatas, misiles… son los últimos productos conocidos de la pesada cesta de la compra helena. A cualquiera podría parecer un suicidio económico en un país en que algunos hospitales deben operar sin anestesia porque no disponen de fondos para comprarla, en el que hay niños que deben dar clase en la iglesia porque su escuela no puede pagar la calefacción, en el que la pobreza aumenta a pasos de gigante. Pero basta echar un vistazo a la etiqueta de los nuevos juguetes del ejército griego – Made in France, Made in Germany– para comprender por qué mientras Bruselas exige recortes sociales no es tan estricta con los militares.

«Nadie te dice ‘compra nuestros barcos de guerra o no te rescataremos’ pero hay una implicación clara: te apoyan más si haces lo que quieren ellos en el tema armamentístico», explicaba a Reuters un asesor del Gobierno griego en el 2010, cuando aún se discutía el primer rescate a Grecia. Recientemente, el diario alemán Die Zeit citaba aun alto cargo griego según el cual parte del nuevo préstamo, de al menos 130.000 millones de euros, se destinará a la compra de armas.

Lo más triste de todo es que, siendo Grecia un país joven y sumamente nacionalista, existe cierto consenso entre los partidos políticos sobre no tocar los gastos militares. Turquía, con la que mantiene un litigio sobre las aguas territoriales y espacio aéreo que corresponden a las islas del Egeo, es considerada el gran enemigo, a pesar de que Ankara es socio de la OTAN. De hecho, el primer ministro turco, Recep Tayyip Erdogan, propuso reducir los gastos de ambos países de forma conjunta, iniciativa que fue rechazada por los griegos.

Claro que en Atenas también hay quien se beneficia de este ingente gasto. El exministro socialista de Defensa Akis Tsojatzopulos es investigado por recibir sobornos millonarios de Siemens a cambio de que Grecia comprase 4 submarinos por valor de 1.600 millones de euros. Los manejos de la compañía alemana para lograr contratos del Estado griego han costado a los contribuyentes griegos 2.000 millones extra en la última década.

Publicado en El Periódico de Catalunya el 19 de febrero de 2012

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