Desesperación tras las cifras

Andrés Mourenza

Durante cinco largas horas la situación fue angustiosa y los bomberos esperaban, a pie de calle, con una colchoneta hinchable para tratar de evitar en el último momento un trágico desenlace. Unos pisos más arriba, Jariklia Lambrusi, de 45 años, amenazaba con saltar al vacío desde un balcón de la Agencia de Vivienda de los Trabajadores (OEK).

Jariklia, ingeniera, y su marido, supervisor de obra –ambos funcionarios de ese organismo público– están desesperados. La pareja, originaria de Préveza, solicitó hace unos años ser trasladados a Atenas para que uno de sus dos hijos, afectado por una enfermedad cardiaca crónica, pudiese recibir tratamiento. La familia vendió sus propiedades en esa localidad del oeste de Grecia y se trasladó a la capital.

Sin embargo, el memorando firmado entre la troika (el Fondo Monetario Internacional, el Banco Central Europeo y la Comisión Europea) y el Gobierno que dirige el exbanquero Lukas Papadimos, por el que Grecia se compromete a nuevas medidas de austeridad a cambio de un préstamo que evite su bancarrota, supondrá el despido de 15.000 funcionarios este año (serán un total de 150.000 hasta 2015) y el cierre de varios organismos estatales, entre ellos la OEK, una agencia pública dedicada a construir viviendas sociales y ayudar a los trabajadores con menos recursos a financiar su pago.

Los 1.400 trabajadores de la OEK –que cobran un máximo de 1.500 euros, incluidos los ingenieros– irán a la calle en breve. Entre ellos, el matrimonio Lambrusi, que se quedará sin trabajo, sin salario, sin sustento y sin posibilidad de que su hijo siga recibiendo tratamiento. La mujer aseguraba haber pedido empleo en el Ministerio de Trabajo pero, dados los recortes también en esa institución, se lo denegaron. De ahí que tomasen una decisión desesperada: el suicidio como denuncia.

En torno a las 11.30 de la mañana del miércoles (15 de febrero) ambos salieron al balcón y anunciaron que se quitarían la vida. Sus compañeros, asustados, llamaron a la policía y pronto aparecieron también los bomberos y las ambulancias. Tras una charla de los psicólogos y los compañeros desde un balcón contiguo, el marido renunció y se introdujo en el edificio, pero no así Jariklia, que permaneció con las piernas colgando del balcón.

A veces parecía tomar impulso y entonces todos guardaban la respiración: su marido, los psicólogos, los compañeros reunidos abajo. Afortunadamente, terminó por desistir.

En Grecia, la crisis ha doblado el número de personas desempleadas (ya son el 20%) y ha incrementado el número de aquellos que viven por debajo del umbral de la pobreza. Ahora, las nuevas medidas de la troika exigen más despidos públicos y que se reduzcan los salarios en el sector privado.

Antes de que estallase la burbuja de la deuda y los acreedores de Grecia interviniesen su economía, el número de suicidios en el país mediterráneo era el más bajo de Europa: 2,8 por cada 100.000 personas. Pero, ya en la primera mitad del pasado año, según cifras oficiales, se incrementó un 40%. Esta misma semana, tres trabajadores municipales, dos del Ayuntamiento de Atenas y otro del de Sykeon, se quitaron la vida ahogados por las deudas y la negra perspectiva de futuro en forma de recortes salariales.

La oenegé Klimaka, que dispone de una línea de prevención, asegura que, mientras antes solo recibían 10 llamadas al día, ahora son un centenar. Un estudio de los Centros para la Prevención y el Control de Enfermedades de EEUU, citado por la prensa de ese país, ha establecido una relación clara entre las crisis económicas a lo largo del siglo XX y el incremento de la tasa de suicidios: en Europa y EEUU ocurrió durante la Gran Depresión, las crisis del petróleo de los años 70 y durante la reconversión industrial de la década de los 80.

«Nuestro país y nuestro pueblo viven momentos dramáticos (…) ahora que los líderes políticos que apoyan al Gobierno de Papadimos han decidido demoler lo que nos quedaba de conquistas hechas durante décadas de lucha de los trabajadores, en particular la eliminación de la Agencia de Vivienda de los Trabajadores, último bastión de nuestra sensibilidad social», denunció ayer la OEK en un comunicado: «La irresponsabilidad del sistema político no deberían hacérsela pagar a los trabajadores».

Publicado en El Periódico de Catalunya el 17 de febrero de 2012

Esta entrada fue publicada en Uncategorized y etiquetada , , , , , , , , . Guarda el enlace permanente.

Una respuesta a Desesperación tras las cifras

  1. Anónimo dijo:

    Hola andrés
    La verdad es que tendriamos que empezar a solidarizarnos con el pueblo griego de una manera más contundente y volver a boicotear al sistema y al neocapitalismo de una forma más directa e inteligente.
    salut
    roser

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s