Grecia en la encrucijada, o la semana que perdieron un referéndum (06/11/2011)

Andrés Mourenza (enviado especial a Atenas)

¡Vaya semana! El primer ministro de Grecia, Yorgos Papandreu, la comenzó convocando una consulta popular para decidir sobre el nuevo plan de rescate de la Unión Europea y la terminó –envainado el referendo– con un pie fuera de la política helena. Ayer, los partidos  griegos negociaban la formación de un gobierno de unidad nacional del que Papandreu podría quedar excluido por la negativa de la principal formación opositora, la conservadora Nueva Democracia (ND), de tratar el asunto con el líder socialista.
El sueño democrático de dejar al pueblo la elección sobre el acuerdo con Bruselas, y con él su permanencia en la Eurozona, fue una apuesta arriesgada. «Mal aconsejado por un par de ministros, Papandreu pensó que podía permitir que un Yannis de Larisa o un Kostas de Salónica decidiesen sobre un tratado para salvar al euro y a Europa», dijo un miembro de la vieja guardia del Movimiento Socialista Panhelénico (PASOK) a un diario ateniense. Ni a la UE ni a los mercados ni siquiera al propio PASOK les hizo gracia la idea de los griegos pudiesen decidir su propio futuro. «Yo apoyaba el referendo, porque así la gente podría haber asumido la responsabilidad de su decisión. Esta ha sido la victoria de un sistema que promueve que la gente no se responsabilice de sus actos», opina un periodista local.

«El problema considera el profesor de la Universidad de Economía y Negocios de Atenas George Pagulatos– es que enviaba un mensaje equivocado al resto del mundo, podía pensar que estamos cuestionando la permanencia de Grecia en el euro». La foto de Papandreu con cara de circunstancias mientras recibía la regañina de la cancillera alemana, Angela Merkel, –que el viernes publicaron EL PERIÓDICO y varios diarios griegos en portada– ejemplifica las razones de la marcha atrás. Finalmente, triunfaron la UE y los mercados y, de hecho, resulta muy significativo que los nombres que se barajan como posibles nuevos primeros ministros de Grecia sean los de Lukás Papadimos, exvicepresidente del Banco Central Europeo, y Evangelos Venizelos, que fue directivo de un banco griego y ahora es ministro de Finanzas.
La poblaciñon griega se debate entre el hartazgo que le causa Papandreu –la cara de los recortes socia- les de los últimos años- y el deseo de votar por su propio futuro, según muestran los sondeos.
Muchos helenos, aun reconociendo los desmanes de sus propios políticos y la debilidad de su economía, se preguntan si Grecia no está siendo tratada demasiado severamente por los estados fuertes de la UE para servir de escarmiento a otros países díscolos. «No somos una excepción, hay más países europeos con deuda elevada y problemas políticos. La situación de Grecia es difícil pero no desesperada», opina Pagulatos: «Grecia tiene sectores muy significativos para la inversión y el Gobierno está llevando a cabo reformas muy valientes a pesar de lo difíciles que son».
«Alemania debería establecer programas de desarrollo que produzcan beneficios para los griegos, no solo mirar por su propio interés. Al final de la segunda guerra mundial –en la que los alemanes invadieron Grecia- nosotros no le pusimos el cuchillo en el cuello a Alemania pidiéndole compensaciones», recordó el dirigente del PASOK Dimitris Kremastinos en una entrevista publicada por el semanario Athens News. Con el IVA al 23 % y nuevos impuestos indirectos de emergencia y sobre la vivienda, sin trabajo o con los sueldos congelados, la población griega se siente exhausta. De hecho, advierte Pagulatos, si continúan las exigencias de recortes se entrará en una «espiral negativa»: «Los recortes producen recesión y eso hace que no se puedan recaudar suficientes impuestos, obligando al Gobierno a realizar más recortes y así sucesivamente».
El jueves, mientras los diputados aún debatían encarnizadamente, enzarzados en la lucha partidista, en el exterior del Parlamento, un anciano tiritaba de frío en medio de la noche mientras sostenía una pancarta: «Dinero para la educación, no para la guerra». No es baladí, Grecia es uno de los países de Europa con mayor gasto por habitante en Defensa. En esta cuestión, Francia y Alemania no han exigido recortes, pues en los últimos meses ambos países han vendido armas a Grecia por valor de al menos 5.000 millones de euros.
«Al final se ha optado por la solución más fácil: hacer pagar a los trabajadores», se lamenta Miryam Conesa, profesora de español residente en Atenas: «Los jóvenes piensan en marcharse del país. Yo les entiendo, pero es una lástima porque eso significa que el futuro de Grecia se va con ellos».

Artículo aparecido en El Periódico de Catalunya el 6 de noviembre de 2011

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